Erika Ordosgoitti: desde el cauce del Guaire
17 Julio 2021


El Río Guaire: imagen del devenir (histórico y social)

Para el filósofo presocrático de la Grecia antigua Heráclito de Efesos “el mundo es un fuego siempre vivo, que se enciende y se apaga". De esta manera, la naturaleza se encuentra en constante movimiento, todas las cosas se transforman en su contrario, así las realidades se sostienen como juegos armónicos de los opuestos, suponen el principio del devenir que rige el cambio en la naturaleza. Para la creadora venezolana Érika Ordosgoitti (Caracas, Venezuela, 1980) el Río Guaire, siguiendo las nociones de Heráclito con algunas distancias, también representa un flujo constante, que revela la idea del devenir. El río emerge como un referente que nos sumerge en la potencialidad de aquello que, como las experiencias sensibles del arte, llegan a ser otra voz, otra posibilidad, una alternativa de futuro que se construye con las acciones del presente, desde una perspectiva crítica y transformadora. 


En este sentido, la propuesta Pronóstico del tiempo (2009) se convierte en un testimonio donde el cuerpo de Ordosgoitti permanece inerte, tapiado por piedras negras.  Sólo se distingue por contraste la referencia cromática de una camisa roja, una clara metáfora a la identidad de las fuerzas políticas que se identifican con la ideología del chavismo, que gobiernan en Venezuela desde 1999. Pero también, vale destacar, el rojo es sangre, es vestigio de violencia, y representa una clara manifestación egótica del poder sobre los cuerpos y un llamado de alerta sobre los peligros y riesgos que transita la vida y libertades democráticas. 


Esta proposición, dentro del trabajo de Erika Ordosgoitti, marca el inicio de una serie de incursiones en las quebradas caraqueñas que alimentan al Río Guaire. En ella encontramos una clara postura crítica, una acción evidente de denuncia y premonición; el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (IUESAPAR), donde Erika era estudiante y representante estudiantil, se encontraba por ese tiempo bajo un proceso de intervención que pretendía  dar paso a una estructura centralizada y con mayor control oficial denominada Universidad de las Artes (UNEARTES), los indicios de ese momento, luego fueron confirmados en el futuro inmediato. 


Entonces, no sólo fue el cuerpo de la artista lo que permaneció inerte en el cauce de la quebrada Caroata; sino también podemos inferir, por ejemplo, que fue el cuerpo sin vida de una mujer que habitó la comunidad aledaña al IUESAPAR, cuyo cuerpo fue arrastrado por las corrientes de la quebrada, al pretender cruzar una tubería convertida en improvisado puente peatonal, tragedia que conmocionó a toda la comunidad educativa; o también el propio cuerpo inerte del asediado Instituto Armando Reverón, que hoy en día es otra cosa, su nombre también fue arrastrado por la corriente de las improvisaciones convertidas en políticas culturales.

 

La imagen Pronóstico del tiempo representa una metáfora que coloca en el cuerpo de Ordosgoitti a todo un entramado social, agobiado y asediado por un pensamiento político que pretende ahogar todo signo de disidencia, bajo un solo color y bajo un solo pensamiento. Un cuerpo social sumergido y enterrado en una cloaca que dibuja el espíritu de su tiempo, son imágenes que representan la tragedia de nuestras realidades desde un escepticismo activo, tal como apunta la propia voz de la artista: “todo mi trabajo en general es pesimista, pero al mismo tiempo es un pesimismo activo, porque propone tomar acción”. 


La venus del Guaire

A partir de Pronóstico del tiempo (2009) Erika Ordosgoitti inicia una serie de exploraciones en el contexto urbano de la ciudad de Caracas donde las quebradas y ríos comienzan a ocupar un espacio significativo para el despliegue de su lenguaje personal, a través de una poética donde el cuerpo y la palabra juegan un rol fundamental, contraponiendo las acciones emprendidas desde el cuerpo a los significados de la monumentalidad del paisaje natural, arquitectónico y urbano. 


Estas exploraciones asumen los rasgos de las estrategias del arte urbano, propiamente del grafiti; los grafiteros, vale destacar, acompañan a Ordosgoitti y también hacen de las riberas de los ríos y quebradas urbanas espacios para esbozar sus sensibilidades y gestos estéticos mediante la inscripción del trazo sobre paredes y muros. En este sentido, las acciones emprendidas por Ordosgoitti tienen la impronta del acto vandálico y transgresor del arte urbano y construyen desde la experiencia una inscripción de la pulsión vital que cuestiona las imágenes y formas del poder. 


La serie La Venus del Guaire (2009) forma parte de estas exploraciones en la que el cuerpo recorre las riberas de la Quebrada Caroata. En estos trabajos se produce un contraste entre imagen mitológica de la Venus; que ocupa un rol protagónico dentro de las representaciones artísticas, por ejercer la representación del amor, la belleza y la fertilidad; y el espacio residual y marginal que representa el cauce de la quebrada. 


El Guaire es una fuente de inspiración para nuestra comprensión como identidad, propone Ordosgoitti al señalar que: (...) el Guaire me brinda muchísima información solo siendo, solamente existiendo brinda muchísima información sobre nosotros, quienes somos como sociedad, como país, como comunidad, como grupo humano que estamos allí, toda la vida humana y animal que hay alrededor del Guaire, en el Guaire hay un ecosistema.


Así, para Erika Ordosgoitti este espacio abyecto, subterráneo y marginal es igualmente un espacio y experiencia para el ejercicio de la libertad. Allí habitan personas que hacen de las márgenes del río, un espacio libre para habitar la ciudad. Por tanto, Erika Ordosgoitti construye desde el Río Guaire un escenario para el ejercicio del arte y una posibilidad para imaginarnos desde los márgenes, desde lo marginal, en un evidente y singular gesto reveroniano.


Durante el año 2013, el Guaire nuevamente se erige en una locación para las incursiones sensibles de Erika Ordosgoitti, ahora concebida como una acción rápida, de riesgo e impronta crítica, un “fotoasalto” que lleva el título “Desde el cauce del Guaire” donde el cuerpo de la artista se enfrenta al paisaje urbano desplegado en una frágil monumentalidad, completamente seco, sin agua, sin movimiento. 


Las ampliaciones de la autopista que se adelantaron en la ciudad de Caracas para el momento de la acción requirieron detener el cauce del Río Guaire, generando una paradoja o un completo contrasentido, la suspensión del devenir; contexto aprovechado por la artista. “Desde el cauce del Guaire” hace presente el cuerpo de Ordosgoitti en una desafiante desnudez y vitalidad, ante las circunstancias que paradójicamente detienen la movilidad del tiempo y de la sociedad, pero también del Río Guaire.  Una imagen que esboza como intuición sensible la experiencia colectiva que se realizó en el año 2017 denominada “Salimos del Guaire Limpios de conciencia”.


Salimos del Guaire Limpios de conciencia

En el contexto de las Protestas ciudadanas realizadas el 19 de abril de 2019 que reclamaban salidas a la crisis democrática venezolana, manifestaciones que fueron reprimidas por los cuerpos de seguridad del estado y de las fuerzas armadas, gran parte de los manifestantes encontraron en el Río Guaire una vía de escape para evadir la represión. Entonces, actores del gobierno acuñaron en las redes sociales la expresión: #AlGuaireLoQueEsDelGuaire para describir con ironía las imágenes de los ciudadanos lanzándose al cauce del río. Hubo muchos heridos y ciudadanos que enfermaron gravemente a consecuencia de las heridas y las infecciones posteriores. 


Poco día después, como respuesta a estas particularidades represivas y silenciamientos de las voces y movilidad ciudadana, un colectivo de activistas y de creadores desplegaron una pancarta en la entrada del centro cultural, con la frase: “Salimos del Guaire limpios de conciencia”, en el marco del Festival de Teatro de Caracas 2017, evento organizado por el gobierno bolivariano, minutos antes del acto de su inauguración en el Teatro Municipal de la ciudad de Caracas. Todo un gesto de dignidad cívica y de cuestionamiento transgresivo del poder. 


Podemos interpretar que el despliegue de esta pancarta en el espacio público significó una estrategia para recuperar las voces democráticas, por momentos extraviadas y sumergidas dentro del cauce del Río Guaire durante las protestas del 19 de abril de 2017. Transgredir la dramaturgia del poder mediante la palabra inscrita en el espacio público, conformó un ejercicio de cambio y alteraciones del orden instituido por la represión. De esta manera, la imagen desafiante Desde el cauce del Guaire se transformó desbordada en una acción colectiva de transgresión política, sin duda hay puntos de encuentro. 


Ya no se trata de un cuerpo inerte, enterrado y violentado como en Pronóstico del tiempo. Ahora el Río Guaire, en su devenir simbólico, se hizo presente como referente de la emergencia de nuevas identidades y la posibilidad de restauración democrática, mediante un acto simbólico de purificación ciudadana, una forma de bautismo y conquista democrática: Salimos del Guaire, ciertamente; pero ahora transformados, Limpios de conciencia.  Y, tal como señaló Heráclito de Efesos: “En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos (los mismos)”.

17 Julio 2021
Referencias bibliográficas
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