El Dorado
23 Agosto 2021

El vídeo El Dorado (2014) realizado por el artista Conrado Pittari (Caracas, Venezuela, 1983) muestra los cuerpos de tres hombres sumergidos en las aguas del Río Guaire, quienes entierran sus manos en las arenas negras del fondo para extraer con algo de suerte piezas de orfebrería, metales preciosos y otros objetos de valor, que se van sedimentando en los depósitos aluviales del cauce del río. Estos sujetos son conocidos como los Garimpeiros del Guaire en una clara analogía a la minería informal que se ejerce en la amazonía venezolana y brasileña. 


 El registro se realizó en el Puente de Veracruz, ubicado entre la  Urbanización Las Mercedes y la Urbanización la Estancia de Chuao en el Municipio Baruta de la ciudad de Caracas. El audio del video recoge los sonidos de la ciudad, los ruidos de los carros y motos, así como el incesante corneteo y la voz de una persona que grita, de manera percusiva: !Petare, Petare, Petare, Petare! invitando a los transeúntes a tomar el transporte público que los conducirá a la parroquia Petare, ubicada en el extremo este de la ciudad de Caracas. La ruta voceada  nos indica que el transporte público acompaña la trayectoria del río Guaire sobre la geografía de la ciudad de Caracas. 


El Dorado formó parte del proyecto Acera No 1 que fue exhibido en la Galería El Anexo Arte Contemporáneo en enero de 2015. Esta muestra tuvo como núcleo esencial construir un contrarrelato al referente visual de la modernidad estética venezolana, que algunos críticos ubican en la representación pictórica del cerro el Ávila, como tema central de la denominada Escuela de Caracas, que tuvo como epicentro al Círculo de Bellas Artes, fundado en 1912, donde un grupo de jóvenes pintores encontró en el paisaje el tema central de sus consideraciones sensibles. 


La propuesta de Pittari se centra específicamente en la pintura El Ávila desde Blandín (1937) de Manuel Cabré (Barcelona, España; 25 de enero de 1890 - Caracas, Venezuela; 26 de febrero de 1984) que forma parte de la colección de la Galería de Arte Nacional. A partir de esta obra Pittari realiza una serie de traslaciones, con la finalidad de oponer a la imagen idealizada del paisaje, aspectos y referentes propiamente contingentes. En este sentido, reproduce la línea del cerro el Ávila, su silueta (skyline), a una acera y traslada con este gesto su dimensión monumental a una escala propiamente urbana, también agónica, concebida como una perspectiva de lo bajo: el Ávila representado a una altura de 15 cm, la altura de ley de una acera. 


De esta manera, el vídeo El Dorado, proyectado igualmente a una altura de 15 cm, otorga al conjunto un espacio de gravidez,  donde las realidades urbanas, con sus promesas y signos de modernidad, contrastan de forma dramática con la imagen de la naturaleza convertida en paisaje postal. Ya no se trata de alzar la mirada, sino por el contrario de invertirla para sumergirnos en la potencia de las fuerzas movilizadoras de lo que allí habita, como una vía para generar una crónica visual de lo que emerge como testimonio de lo visible. 


Comprender que hay sujetos que desde el Río Guaire buscan oro, con toda la significación que esto implica en relación al “mito del Dorado” pero también con relación a una sociedad que ha basado su modelo de crecimiento, sus pretensiones modernas, en la explotación extractiva de los recursos naturales, resulta una imagen crítica: la postal invertida del paisaje.   


El Dorado representa una piedra angular dentro del conjunto de trabajos que conforman Acera No 1. La pintura El Ávila desde Blandín de Manuel Cabré dispuesta como artefacto discursivo tiene como contrapeso la dureza de un trozo de acera y la imagen en movimiento de un río gris y contaminado en la mitad de la ciudad, donde están sumergidos sus habitantes, sin promesa de bautismo o resurrección. 


El Dorado nos habla de una ciudad o de una nación que intenta acceder a los medios de subsistencia dentro de un río sucio que le confiere una dimensión existencial y de identidad, cuyo caudal incesante no deja espacio para la contemplación sublime, desde allí pretende extraer los residuos, los desechos de una modernidad que se construyó sobre un modelo basado en la explotación de los recursos naturales, que hoy emerge como una de las causas de su profunda crisis sistémica.


Un modelo extractivista que no logró garantizar el crecimiento y la equidad a todos sus ciudadanos. La tragedia de los Garimpeiros del Guaire caraqueño; pero también la crisis humana y ecológica del denominado arco minero, emerge hoy como expresión de una crisis que avanza: más allá de la imagen de una naturaleza luminosa, exótica e idealizada, cornucopia y exuberante. 




Biografía 

Conrado Pittari Volcán, Caracas 1983. Licenciado en Bellas Artes (Universidad de Barcelona, España), Master en Programación, Desarrollo y Diseño 3D para Realidad Virtual y Videojuegos (CICE, Escuela Profesional de Nuevas Tecnologías, Madrid, España). 

Se ha desenvuelto profesionalmente en diversos sectores: artes visuales, producción/diseño para publicidad; enfocándose actualmente en el desarrollo de entornos virtuales interactivos para diversas industrias. 

Su trabajo ha sido publicado en circuitos de arte internacional, destacando las becas de la Sala d’Art Jove de la Generalitat de Catalunya (Barcelona, España) o de la Fundación Patricia Phelps de Cisneros (Caracas, Venezuela). Ha trabajado para marcas como Pepsi o Editorial Planeta en el ámbito publicitario y el diseño; y actualmente ejerce labores como Director de Interactividad para Cacao Cinema (Porto, Madrid, Barcelona), donde colabora con diversas empresas del sector e instituciones como el Ayuntamiento de Madrid o la Bienal de Venecia. 

Como rasgo transversal en todos los campos mencionados destaca su enfoque contextual y su orientación al razonamiento lógico y al desarrollo de sistemas funcionales-operativos mediante herramientas estéticas.

23 Agosto 2021
Referencias bibliográficas
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