En 2014 el Guaire estará recuperado para la gente
Mabel Sarmiento Garmendia
28 julio 2010

Últimas Noticias. pp: 2


En diciembre de 2014 se prevé estén listos los trabajos de urbanismo en las quebradas que alimentan el Guaire, de acuerdo a las estimaciones del ministro de Ambiente, Alejandro Hitcher.

“Pero antes de hacer caminerías y arreglar casas, hay que terminar los colectores marginales. Trabajamos en los faltantes de río Valle y Guaire paralizados en 1967. Son 101 mil metros previstos y se han construido 27 mil”.

Ya hay una experiencia de reorganización urbanística en la sub-cuenca Anauco.

En cuanto a los espacios de recreación, dijo que el presidente Hugo Chávez lo anunciará en su debido momento. “El plan trasciende el saneamiento, pues es la utilización del río como tal, en el que sólo van a descargarse 5 mil litros de aguas tratadas cada segundo a la ciudad, pero esos van a ir a los marginales que van a depositarse en El Encantado, porque la idea es bañarse en el Guaire.”

Hoy en día no se puede hacer porque de la forma como está hecho arrastraría a cualquiera. “Pero cuando hagamos las planicies, si usted lo desea, sí. Discrepo de lo que dicen algunos expertos, porque si se pudo hacer en París, en Londres… No es un tema de ingeniería. Todos queremos el río limpio”.

En ese caso particular, dijo que están terminando de construir los colectores marginales que se iniciaron en la década de 1960 y que se hicieron hasta donde llegaba la sociedad formal.

“La canalización, como los colectores, es una tremenda obra de la ingeniería nacional, como lo es la que estamos haciendo ahora. La diferencia fue la contextualización del canal, porque los espacios que le quitaron al río los usaron para privatizarlos. Ahora hacemos los colectores de La California hacia la Línea en Petare y hacia Las Adjuntas, para redistribuir las aguas residuales. Lo de bañarse es simbólico; la única forma de hacer uso recreativo es que esté sano y te puedas bañar. Si no está limpio, no se le puede meter ni una balsa”.


Los peces no volverán

En el río Guaire no volverán a verse poblaciones de peces a menos que al caudal se le regresen las planicies de inundación, especies de ensenadas donde las aguas se expandían o desparramaban, tal como lo describió ayer el ministro del Ambiente, ingeniero Alejandro Hitcher. 

Explicó que, antes de su canalización en los años cuarenta, el río tenía cuencas hidrográficas, gozaba de una infinita cobertura vegetal -que amortiguaba las dinámicas producidas por la sequía o las lluvias -y además servía de forma hídrica a la población que se establecía en sus riberas. Se hablaba por ello de agricultura, pesca y hasta de los baños, pues había una relación del ser humano con el río.

En las épocas de los aguaceros, el caudal se ampliaba en esas planicies y, luego, se estrechaba precisamente por la cobertura vegetal, que hacía que las inundaciones no fueran tan grandes.

“Luego de la intervención urbana, con la cual se dio paso a un río muerto que perdió toda esa capa vegetal (pasó a ser el drenaje de Caracas), se rediseña el cauce con muros de concreto, se le quitaron las curvas y el fondo de tierra, lo cual aceleró sus flujos. Y en este momento hay un río encerrado. Por eso el compromiso nuestro es, en primer lugar, sanear las aguas y, en segundo, crear zonas, es decir, rescatarlo para la gente”, detalló.


LAS 32 SUBCUENCAS SERÁN TRATADAS PARALELAMENTE

MSG.

Caracas. 

Las 32 subcuencas que sirven como nutrientes hídricos del Guaire, entre ellas Catuche, Anauco, Caroata, Chacaíto y Agua de Maíz, también están siendo intervenidas aguas arriba y se están colocando colectores en sus márgenes para que las comunidades se conecten a esas redes. De esa forma, las aguas servidas no caerían en el Guaire.

A la fecha, según el ministro del Ambiente, Alejandro Hitcher, se han construido 3 mil metros de canalizaciones. El trabajo se hará no sólo en la vertiente norte de Caracas, pues también incluye las descargas que van al río Valle y a la subcuenca ubicada en el sector La Guairita.



CUENTOS QUE TRAE EL RÍO


El sueño del viejo Iván

Una mañana despertó como siempre, con su natural alarma de sonido urbano, acompañada por el ladrido de Pulgoso, nombre que le puso el viejo Iván. “A esta hora pasan esas benditas gandolas a envainarme el sueño”. Un rancho improvisado debajo de la autopista Francisco Fajardo, en las márgenes del río Guaire. Aquella mañana no era cualquier mañana, el olor no era el mismo, la tierra no sería la misma. “Toda esa gente se ha vuelto loca, Pulgoso!”, el perro a todo correr se lanza al río. “Esa gente se equivoca” y grita como loco “esto es el Guaire no La Guaira”, más allá oye “ese el Guaire viejo, despierta”. El mismo sonido que no falta a las 5 am. “A esta hora pasan esas benditas gandolas a envainarme este sueño, el único que no es pesadilla”. A su lado, el siempre fiel Pulgoso, a lo lejos se acerca el latero Roberto con un periódico en mano. El viejo se adelanta: “¡Qué bueno que vienes corriendo, antes que se me olvide el sueño!”. Roberto le dice “le tengo una noticia”, Iván contesta “ya se, más de lo mismo; después me cuentas a quién le tocó ahora. Acabo de soñar algo de locos, gente que no es como nosotros se bañaba en el río, hasta barquitos había”. Sorprendido, Roberto señala: eso venía a decirle, en la Noticia dicen que esta semana empieza el saneamiento del Guaire. Señor Iván, ¿qué es saneamiento?” El viejo, incrédulo, responde “no sé, estoy que me reviento, voy a rociar un poco El Guaire”. 

Javier Messia.

javierdanton@gmail.com


Sólo un milagro lo salvará

¿Se puede salvar al Guaire? Es muy difícil responder esta pregunta. Para recuperarlo sencillamente tiene que haber un milagro. Hay una gran contaminación y a nadie parece importarle eso; nosotros mismos lanzamos basura al río. Recientemente se han encontrado cadáveres que son echados al Guaire como si nada. Aunque en el pasado sus alrededores tenían un ambiente turístico de gran atractivo para la ciudad, el recuerdo positivo más reciente que teneos los caraqueños de hoy es de hace cuatro años, cuando le pusieron una instalación encima. “Recuerdo que la última vez que se observó el río Guaire con rostro distinto fue en diciembre de 2006, cuando lo adornaron con luces navideñas que le daban un aspecto distinto”, me dijo un habitante de esta ciudad, a quien el río parece importarle.

Yorbis Villa.

yorbisj@hotmail.com 



Yo me bañé en sus aguas

No me da ninguna pena confesar que no sólo una vez, sino muchas, durante mi niñez, me bañé en El Guaire. Para los años de 1935 a 1945, acostumbraba el Ministerio de Educación trasladar en autobuses oficiales a los alumnos de los colegios de Caracas una vez a la semana al balneario de La Majada, una casona con parques infantiles y pozos de agua limpia, cercana a la unión de los ríos San Pedro y Macarao, hoy Las Adjuntas. Los que no estaban en colegios iban a los bajos del puente La Paz (hoy avenida O’Higgins), donde aprovechaban para bañarse en las cercanías del Hospital Pérez Carreño y cortar sus pedazos de caña de azúcar en las orillas que lindaban con la Hacienda La Vega. La juventud mayor de Santa Teresa se atrevía a pasar en Quinta Crespo o Puente Balones a través de las siembras de los chinos que dominaban esas sabanas, corriendo el riesgo de que estos le dispararan con sus “tiros de sal”, que usaban para custodiar sus hortalizas. La limpieza y aseo del cauce del río hacían más placentera la vida de nosotros los caraqueños. No se acostumbraba eso de hacer sancochos ni tomar caña en sus orillas. Añoro que tanto nuestro presidente como la ing. Faría, jefa de gobierno, cumplan su promesa de limpiar el río y Caracas cambie, al eliminarse las cloacas y los basureros. Para cumplir este pedimento solo hace falta voluntad. 

Norman Rodríguez Martínez.

Norman.rodriguezmartinez@gmail.com 


La carrera más rara

“Hágame una carrerita al Guaire”. Entre sorprendido y sonriente, la llevé al puente que une La Bandera con Santa Mónica. Se baja de mi taxi y lanza de espaldas al río una bolsa con una gallina muerta. A su marido, una amante le había hecho un trabajo (de brujería) que lo había dejado postrado en una cama. Ella se propuso levantarlo con un contratrabajo y ése (lanzar la gallina al Guaire) era el paso final de aquella tarea. Me pagó y quedé admirado de su gran corazón: soportó la infidelidad de su esposo y se hizo cargo de su recuperación. ¡Qué grande es la mujer venezolana y qué raras son esas cosas que pasan en El Guaire!

Julio Fandiño

jugarutopia@hotmail.com 



Transcripción y montaje: Carlos Marín. 


Mabel Sarmiento Garmendia
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Referencias bibliográficas
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